Ya tenéis disponible la última entrega de este proyecto literario.
Si queréis participar en el desarrollo de estas tramas, podéis dejar vuestras propuestas en los comentarios:
https://www.wattpad.com/430891655-lightlessness-demon%27s-massacre-ii
¡Gracias!
Blog personal de Salva Sanz, escritor independiente y especulador en los mercados financieros. Aquí podrás encontrar artículos, reflexiones y enlaces a los contenidos que publico.
domingo, 25 de junio de 2017
domingo, 4 de junio de 2017
Afrontando las dificultades emocionales
Comparto con vosotr@s una reflexión que escribí en su momento acerca de cómo afrontar las dificultades, sean del tipo que sean, tanto decir algo difícil a alguien, explicar que algo te ha sentado mal, cambiar alguna situación que estés viviendo en tu trabajo o tu vida personal o, incluso, hacer un cambio radical en tu vida o en tus relaciones. No se trata tanto de un manual de cómo proceder como de una declaración de intenciones acerca de qué puntos tenemos que tener claros por el bien de nosotr@s mism@s.
Las dificultades llegan cuando menos te lo esperas y, a veces, las traen igualmente las personas que menos esperas. Las personas contamos con diversos mecanismos para afrontar estas situaciones, uno de los cuales sería el wu wei, o la "no acción", algo que ocurre muy frecuentemente en la vida de las personas. Ejemplo: alguien me ha dicho algo que me ha sentado mal y, por el motivo que sea, prefiero dejarlo correr y no explicar mis sentimientos; o hay una situación en mi trabajo que me está quemando, y prefiero no hablar con mi jefe para tener la fiesta en paz. O, incluso, tengo unas necesidades, pero prefiero no decirlas y guardarlas para mí, pues no sé cómo se lo va a tomar la otra persona. A corto plazo esto puede ser un alivio, ya que nos evita afrontar el problema. Pero, a largo plazo, el hecho de postergar nuestras necesitadades emocionales puede tener unas consecuencias desastrosas en nuestra vida.
Por eso creo que lo mejor es emprender acciones para afrontar los problemas. La estrategia que propongo es la siguiente:
1. Ser honesto contigo mismo. Explicarte a ti mismo las cosas tal y como han ocurrido, o tal y como las ves, sin subterfugios y sin intentar engañarte a ti mismo acerca de cómo te sientes. No has de pensar en cómo se supone que te tienes que sentir, sino en cómo te sientes, en qué te dicen las tripas.
2. Meditar y analizar la situación hasta dar con la causa de lo que te hace sentir mal. Bajar del alto nivel donde sabemos que algo nos está dañando, pero no sabemos exactamente el qué, hasta un nivel más detallado en el que podemos explicarnos a nosotros mismos, o a otras personas, exactamente lo que nos disgusta.
3. Utilizar nuestra intuición. Las sospechas y malas sensaciones suelen ser un indicador claro de que algo no va bien. Un perro no analiza demasiado si la persona que tiene delante es una persona que teme a los perros, o un amante de los animales. Un perro sabe automáticamente quiénes son sus amigos, sin necesidad de leer libros acerca de lenguaje no verbal ni analizar el comportamiento del otro. Se dice que los perros "huelen" el miedo. En el caso del hombre, el raciocinio puede nublar nuestro juicio al analizar una situación. Es bueno hacer caso de nuestro instinto, ya que es un mecanismo difícil de racionalizar pero muy efectivo para ver las intenciones de las otras personas.
4. Planificar nuestra acción. La acción que deberíamos emprender debería ser una que nos permita trazar un camino entre nuestro estado actual y un estado mayor de realización personal. Por ejemplo, si un desconocido nos insulta por la calle, quizás la mejor acción es no hacer nada, el famoso wu wei, puesto que tenemos probabilidades de meternos en un lío a cambio de nada. En cambio, si una persona importante nos ha herido, tener una conversación con esa persona acerca de eso puede ayudarnos a alcanzar una relación más plena, a dejarnos más tranquilos o, en el peor de los casos, a eliminar una relación tóxica de nuestra vida. En cualquier caso, el estado de realización que alcanzamos tiene que ser un estado superior.
5. Poner en contexto y analizar los riesgos de nuestra acción. Por ejemplo, quizás querrías mantener un puesto de trabajo a pesar de que hayan cosas que no te gusten y prefieras no decir las cosas ya que sabes que decirlas podría suponer tu despido. Es probable que tu problema requiera que lo pongas en perspectiva y que hagas una revisión global del mismo. Si tu valoración es que, puesto en perspectiva, el problema no es tan importante, quizás deberías volver al punto 2 para volver a analizar el problema. Aquí es importante poner en equilibrio como nos sentimos, nuestra intuición, el uso de la lógica y el pragmatismo al medir las consecuencias de nuestros actos. Cuando revisamos nuestra acción y creemos que las consecuencias de la misma podrían ser beneficiosas para nosotros (un cambio deseado, romper o reconducir una relación tóxica, etc.), es el momento de actuar.
6. Actuar. Me atrevería a decir que la mayoría de personas, al afrontar un problema, llegan con más o menos orden al punto 5. Pero dar el paso y reunir el valor para actuar puede ser en ocasiones el reto más difícil. Entrar en acción es la única manera de provocar cambios y hacernos responsables de nuestra propia vida.
7. Asumir las consecuencias. Hemos de tener claro que, generalmente, las personas no asumen sus equivocaciones y utilizarán todo tipo de tácticas para manipular y tergiversar lo hechos, hasta el punto que intentaran incluso hacerte sentir culpable a ti de la misma situacion que ell@s han provocado. Un clásico podría ser que una persona que te ha herido te diga que no se dio cuenta y que tú eres alguien muy susceptible o inmaduro por no tomar a bien las bromas. Déjales hablar y escucha con respecto el feedback de las otras personas y es aquí, en su reacción y sus palabras, cuando debes volver al punto 3. ¿Qué te sugiere lo que te está diciendo? ¿Qué te dicen las tripas? Es en este ejercicio cuando estarás muy cerca de conocer las verdaderas motivaciones detrás de las palabras, ya que su reacción confirmará tus sospechas o las disipará. Es importante remarcar que la discusión sirve de poco llegados a este momento, puesto que los argumentos lógicos son algo poco útil para resolver los conflictos emocionales: mediante el relativismo una persona manipuladora le puede dar la vuelta a prácticamente cualquier situación.
8. El octavo paso estaría relacionado con darle una importancia relativa a lo que puedan pensar los demás. La presión social suele ser algo que, en muchas ocasiones, nos hace ir en contra de nuestros intereses para alcanzar una realización personal plena. Lo importante no es el convenio social más aceptado, sino tu felicidad y tus emociones. Si algo te hace sentir mal, pasa a la acción y hazte cargo.
Ésta es toda la reflexión que quería presentaros. Espero que os haya gustado.
Quizás en algún momento de vuestra vida, os pueda servir como consejo útil.
Si fuera así, me alegraría de haberla escrito.
¡Un abrazo a tod@s!
Arrancando de nuevo
Hacía mucho tiempo que no publicaba ninguna entrada en este blog.
El motivo de retomarlo es bastante emocionante, al menos para mí, ya que después de unos años de inactividad como escritor, en los cuales tan solo había escrito algunos borradores de tramas para futuras novelas, he decidido retomar mi carrera con fuerza ya que arranco este mes dos proyectos literarios de gran envergadura.
LIGHTLESSNESS
El primer proyecto, Lightlessness, trata de una idea que se me ha ocurrido, basada en unos libros que yo leía cuando era pequeño. En esos libros, los capítulos estaban desordenados, y al final de cada uno de los capítulos, el lector podía elegir qué quería que hicieran los protagonistas de esas novelas juveniles. Dependiendo de la decisión, tenías que ir a un capítulo y a otro, de modo que la historia era una u otra dependiendo de qué decisiones tomara el lector del libro.
El formato que se me ha ocurrido se basa en Wattpad, una plataforma gratuita en la que los autores pueden publicar sus escritos y los lectores puedes leerlos de forma gratuita y comunicarse con ellos. De esta forma, se crea una comunidad de lectores y escritores muy interesante, en la cual los usuarios pueden compartir sus escritos así como ideas, seguirse unos a los otros, etc.
Lighlessness es una colección de relatos de terror que voy a ir improvisando sobre la marcha, en función de los comentarios que vaya recibiendo, las historias irán por unos derroteros u otros. Creo que será un ejercicio muy importante para mí, de cara a desenpolvar un poco mi habilidad para la escritura, la cual he dejado abandonada unos años, desde la publicación de mi primera novela, Polvo de estrellas.
NUEVA NOVELA
El segundo proyecto es de una evergadura aún mayor, ya que se trata ni más ni menos que de la creación de mi segunda novela, que ya tiene título pero que voy a mantener en la sombra hasta su publicación. Para dar alguna pista sobre su temática, será un thriller sobrenatural sobre baloncesto. Sé que suena como un experimento y, de hecho, lo es, ya que fusionará varios géneros como el drama deportivo, el terror y el thriller, con su correspondiente historia de amor, por supuesto. Es un proyecto que tenía en el cajón desde hacía unos cuantos años, ya que el guión llevan escrito al menos tres años, pero todavía no me había visto con fuerzas de emprender un proyecto tan agotador como es la escritura de otra novela. Bien, de este proyecto no tendréis novedades en bastante tiempo, ya que escribir una novela es algo largo y engorroso, pero estoy contento de anunciar que he decidido firmemente que este trabajo llegue a ver la luz algún día. Lo que os puedo asegurar es que se va a tratar de un trabajo muy original (ya me conocéis) y que os va a molar un montón cuando esté listo.
Nada más por ahora. Espero que estas novedades os resulten interesantes a los que sigáis mi blog, y recordaros que todos los enlaces a mis trabajos los podéis encontrar en la columnas de la derecha.
¡Un abrazo a tod@s!
domingo, 9 de marzo de 2014
Crítica a Evil Dead (2013)
Me declaro un fan del cine de Sam Raimi. Quizás no es uno de esos
directores de culto cuyos truños son alabados por todos los pretenciosos
y pedantes gafapastosos que ven en el cine una forma de expresión
intelectual. En cierto modo puede llegar a serlo y por ello es bien
conocido como el séptimo arte. Pero pienso que el cine, ante todo, es y
debe ser un entretenimiento.
The Evil Dead (1981) fue el debut de Sam Raimi en el largometraje y se convirtió en uno de esos grandes clásicos del cine de terror de serie B de los años 80. La película presentaba una trama sencilla pero la cual ha calado hondo en el imaginario colectivo, ya que sentó en cierto modo las bases de un subgénero de terror que ha sido agotado hasta el hastío: un grupo de jóvenes incautos deciden pasar una noche en una cabaña solitaria en medio del bosque, siempre por algún pretexto absurdo, y son masacrados sádicamente por algún entre maligno o asesino. En el caso de The Evil Dead, la historia nos presentaba a unos alegres demonios cantarianos, los cuales podían despertar y poseer el cuerpo de los vivos tras recitar ciertos pasajes de un libro maldito encuadernado en piel humana, hallado en las ruinas de un cementerio sumerio: el Necronomicón.
La trama de la película era lo de menos: lo que realmente nos hizo disfrutar eran las muertes absurdas, el gore sin sentido y en clave de humor y, en definitiva, ese cierto aire a autoparodia que aunque no se mostraba explícitamente, aunque terminó de consolidarse en la segunda entrega de la saga: Terroríficamente muertos. Además, la fotografía y la cámara de Sam Raimi nos presentaron secuencias muy originales e imaginativas, únicamente al alcance de un verdadero genio del cine.
En esta ocasión, Raimi como productor, nos presenta un remake que, si bien no es fiel al espíritu de las originales, consigue superar las expectativas que uno espera al ver este tipo de películas, las cuales -no nos engañemos- acostumbran a ser insufribles.
Evil Dead (2013) es ante todo una película seria. Su ambientación es perfecta, el maquillaje es inmejorable -se ha prescindido de la sangre digital y se han usado los efectos especiales de antaño, que posibilitan una violencia gráfica mucho más imaginativa y divertida-, los actores aceptables y el guión sólido dentro de lo que cabe esperar en una película del género de terror. No obstante, si hay algo que se le puede objetar, es precisamente esto: es demasiado seria. Es una película de terror mainstream, tal y como he leído por aquí, y esto le hace perder la esencia de cine independiente propia de la saga.
No obstante, nos presenta una nueva historia, del mismo modo que Terroríficamente muertos presentaba una historia distinta a The Evil Dead, pero con los mismos elementos: la cabaña, los demonios y, como no, el libro. Es por ello que creo que, pese a no estar en línea con las anteriores entregas por lo ya comentado, Evil Dead (2013) se merece un sitio en la saga ya que, pese a sus defectos, se trata de una película de terror muy satisfactoria: produce tensión e intriga y sufres con los protagonistas. Y a veces uno se sorprende a sí mismo con casi treinta tacos y cerrando los ojos delante de lo que está viendo en la pantalla. ¿Qué más se puede pedir?
El remake ha hecho homenaje a las las escenas más memorables de las entregas anteriores y nos ha regalado otras nuevas que, personalmente, me han encantado. Evil Dead (2013) es terror del bueno, de ése tan violento y exagerado que no te produce angustia sino todo lo contrario: disfrutas al ver a los desdichados personajes pasando por tales aprietos y te ríes incluso pensando "¡Qué putada si me pasara a mí!". E incluso hay un par de momentos puntuales en el que el espíritu mordaz de las anteriores entregas parece asomarse, pero al final se queda en el mero intento. Y, como demérito, está el inexplicable cambio de nombre del Libro -que de Necronomicón ha pasado a llamarse Naturom Demonto- y un poco acertado desvío hacia los caminos más trillados del género de las posesiones demoníacas: la visión fantástica dentro del marco judeo-cristiano, cuyas bases sentó otra obra maestra del cine de terror: El Exorcista.
Mi impresión final es que la película no es suficientemente gamberra, pero es un trabajo de suficiente calidad dentro del género como para que su visionado no resulte una pérdida de tiempo. Y eso, en los tiempos que corren, es decir mucho. Os la recomiendo a los fans de la saga y a todo aquel que disfrute del buen cine de terror.
The Evil Dead (1981) fue el debut de Sam Raimi en el largometraje y se convirtió en uno de esos grandes clásicos del cine de terror de serie B de los años 80. La película presentaba una trama sencilla pero la cual ha calado hondo en el imaginario colectivo, ya que sentó en cierto modo las bases de un subgénero de terror que ha sido agotado hasta el hastío: un grupo de jóvenes incautos deciden pasar una noche en una cabaña solitaria en medio del bosque, siempre por algún pretexto absurdo, y son masacrados sádicamente por algún entre maligno o asesino. En el caso de The Evil Dead, la historia nos presentaba a unos alegres demonios cantarianos, los cuales podían despertar y poseer el cuerpo de los vivos tras recitar ciertos pasajes de un libro maldito encuadernado en piel humana, hallado en las ruinas de un cementerio sumerio: el Necronomicón.
La trama de la película era lo de menos: lo que realmente nos hizo disfrutar eran las muertes absurdas, el gore sin sentido y en clave de humor y, en definitiva, ese cierto aire a autoparodia que aunque no se mostraba explícitamente, aunque terminó de consolidarse en la segunda entrega de la saga: Terroríficamente muertos. Además, la fotografía y la cámara de Sam Raimi nos presentaron secuencias muy originales e imaginativas, únicamente al alcance de un verdadero genio del cine.
En esta ocasión, Raimi como productor, nos presenta un remake que, si bien no es fiel al espíritu de las originales, consigue superar las expectativas que uno espera al ver este tipo de películas, las cuales -no nos engañemos- acostumbran a ser insufribles.
Evil Dead (2013) es ante todo una película seria. Su ambientación es perfecta, el maquillaje es inmejorable -se ha prescindido de la sangre digital y se han usado los efectos especiales de antaño, que posibilitan una violencia gráfica mucho más imaginativa y divertida-, los actores aceptables y el guión sólido dentro de lo que cabe esperar en una película del género de terror. No obstante, si hay algo que se le puede objetar, es precisamente esto: es demasiado seria. Es una película de terror mainstream, tal y como he leído por aquí, y esto le hace perder la esencia de cine independiente propia de la saga.
No obstante, nos presenta una nueva historia, del mismo modo que Terroríficamente muertos presentaba una historia distinta a The Evil Dead, pero con los mismos elementos: la cabaña, los demonios y, como no, el libro. Es por ello que creo que, pese a no estar en línea con las anteriores entregas por lo ya comentado, Evil Dead (2013) se merece un sitio en la saga ya que, pese a sus defectos, se trata de una película de terror muy satisfactoria: produce tensión e intriga y sufres con los protagonistas. Y a veces uno se sorprende a sí mismo con casi treinta tacos y cerrando los ojos delante de lo que está viendo en la pantalla. ¿Qué más se puede pedir?
El remake ha hecho homenaje a las las escenas más memorables de las entregas anteriores y nos ha regalado otras nuevas que, personalmente, me han encantado. Evil Dead (2013) es terror del bueno, de ése tan violento y exagerado que no te produce angustia sino todo lo contrario: disfrutas al ver a los desdichados personajes pasando por tales aprietos y te ríes incluso pensando "¡Qué putada si me pasara a mí!". E incluso hay un par de momentos puntuales en el que el espíritu mordaz de las anteriores entregas parece asomarse, pero al final se queda en el mero intento. Y, como demérito, está el inexplicable cambio de nombre del Libro -que de Necronomicón ha pasado a llamarse Naturom Demonto- y un poco acertado desvío hacia los caminos más trillados del género de las posesiones demoníacas: la visión fantástica dentro del marco judeo-cristiano, cuyas bases sentó otra obra maestra del cine de terror: El Exorcista.
Mi impresión final es que la película no es suficientemente gamberra, pero es un trabajo de suficiente calidad dentro del género como para que su visionado no resulte una pérdida de tiempo. Y eso, en los tiempos que corren, es decir mucho. Os la recomiendo a los fans de la saga y a todo aquel que disfrute del buen cine de terror.
jueves, 27 de febrero de 2014
Amercian Horror Story: Coven
He sentido vergüenza ajena.
Sabe mal decirlo. Y es que la factoría Amercian Horror Story había
alcanzado el cénit de su esplendor tras el estreno de una segunda
temporada predestinada a convertirse en un clásico instantáneo. Asylum
nos presentó una fascinante y ecléctica mezcla de chiclés del cine de
terror que, cohesionadas mediante unas tramas que supieron mantener la
tensión y el interés del espectador a lo largo de la historia, se
convirtió en una de aquellas extrañas joyas de culto que triunfan en
gran parte gracias al boca a boca. Oh, sí, ver American Horror Story
estaba de moda por allá el 2013.
Debe ser a causa de la inercia de aquel rotundo éxito en la pequeña pantalla, que la crítica profesional ha caído tan bajo sobrevalorando inexplicablemente este despropósito de tercera temporada. Yo personalmente me niego a creer que hayan escrito su crítica sin haber visto la serie, ya que en esto consiste su trabajo. Por lo tanto, únicamente me queda la alternativa de pensar que Coven ha sido aceptada por la crítica profesional debido a eso que los psicoanalistas llaman la presión de grupo. Es decir, miedo a dar una opinión contraría a la de la mayoría, y que entonces alguien pueda pensar eso de que tú eres tonto.
Lo cierto es que esta temporada tiene casi todos los ingredientes que hicieron triunfar a Asylum. Decorados, vestimenta y puesta en escena muy cuidada. Una cámara que aporta una fotografía destacable para tratarse de una serie de televisión, aunque resulta algo torpe en las escenas de acción. Un elenco de estrellas para interpretar a los personajes de la historia. Irreverencia y falta total de complejos para mostrar escenas escabrosas y desagradables. Una historia original y de fusión de géneros. Tan sólo le ha faltado un guión.
Seguramente se realizó un storyboard para Coven. Pero no tengo tan claro que éste se terminara en su totalidad antes de empezar a rodar la temporada. Me inclino más a pensar que quizás hicieron sólo el del primer capítulo. Y luego, el resto de capítulos los definieron sobre la marcha. De ahí que no haya una línea argumental definida esta temporada. Únicamente se reflejan al terminar la serie unas cuantas ideas, de ésas estilo: "¡He tenido una idea! Ahora voy a trabajarla y a desarrollar un guión!". Pero no, se pusieron a rodar sólo con las ideas, sin haber elaborado un guión que guardara una mínima coherencia interna y dotara a la historia de algo de seridad.
Pero lo más grave de todo no creo que haya sido la falta de talento al definir una historia algo interesante o dotar a los personajes de unos centímetros, nada más, de profundidad psicológica y evolución. Lo peor ha sido la absurdidad y ridiculez extrema que han llegado a alcanzar alguna escenas que supuestamente deberían haber sido el clímax de la historia. Pero este estilo socarrón y con un sentido del humor francamente malo, que no encaja para nada con el tono de la historia -recordemos que se trata de una historia de terror que tiene que dar, al menos, un poco de mal rollo- han convertido estos momentos en situaciones autoparódicas que a mí me han dado un poco de pena. Y lo que más me entristece es que no he percibido en estas escenas una clara intención de la serie de reirse de sí misma. Es decir, mucho me temo que no eran un homenage a Evil Dead 2. Sencillamente eran malas y pretendían ser buenas. Pero fueron planificadas y ejecutadas de una forma desastrosa.
Esto suele pasar en las series de Ryan Murphy. Glee fue muy buena en su primera temporada. Luego flojeó, y la cuarta ya es que no pude acabar de verla. Francamente, no me han quedado ganas de ver la cuarta de American Horror Story. Creo que Albert Einstein dijo una vez: "No sé cómo será la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con piedras y lanzas". Yo si eso le haré caso y no apareceré por allí.
Me quedo con una nota positiva, a pesar de tal masacre televisiva, y es la cara de ángel de Taissa Farmiga. Hay que ver lo guapa que es la chica. Y yo me pregunto, una vez más: "¿Cuando harán una serie o película de terror que dé tanto mal rollo como los openings de Amercian Horror Story?".
Debe ser a causa de la inercia de aquel rotundo éxito en la pequeña pantalla, que la crítica profesional ha caído tan bajo sobrevalorando inexplicablemente este despropósito de tercera temporada. Yo personalmente me niego a creer que hayan escrito su crítica sin haber visto la serie, ya que en esto consiste su trabajo. Por lo tanto, únicamente me queda la alternativa de pensar que Coven ha sido aceptada por la crítica profesional debido a eso que los psicoanalistas llaman la presión de grupo. Es decir, miedo a dar una opinión contraría a la de la mayoría, y que entonces alguien pueda pensar eso de que tú eres tonto.
Lo cierto es que esta temporada tiene casi todos los ingredientes que hicieron triunfar a Asylum. Decorados, vestimenta y puesta en escena muy cuidada. Una cámara que aporta una fotografía destacable para tratarse de una serie de televisión, aunque resulta algo torpe en las escenas de acción. Un elenco de estrellas para interpretar a los personajes de la historia. Irreverencia y falta total de complejos para mostrar escenas escabrosas y desagradables. Una historia original y de fusión de géneros. Tan sólo le ha faltado un guión.
Seguramente se realizó un storyboard para Coven. Pero no tengo tan claro que éste se terminara en su totalidad antes de empezar a rodar la temporada. Me inclino más a pensar que quizás hicieron sólo el del primer capítulo. Y luego, el resto de capítulos los definieron sobre la marcha. De ahí que no haya una línea argumental definida esta temporada. Únicamente se reflejan al terminar la serie unas cuantas ideas, de ésas estilo: "¡He tenido una idea! Ahora voy a trabajarla y a desarrollar un guión!". Pero no, se pusieron a rodar sólo con las ideas, sin haber elaborado un guión que guardara una mínima coherencia interna y dotara a la historia de algo de seridad.
Pero lo más grave de todo no creo que haya sido la falta de talento al definir una historia algo interesante o dotar a los personajes de unos centímetros, nada más, de profundidad psicológica y evolución. Lo peor ha sido la absurdidad y ridiculez extrema que han llegado a alcanzar alguna escenas que supuestamente deberían haber sido el clímax de la historia. Pero este estilo socarrón y con un sentido del humor francamente malo, que no encaja para nada con el tono de la historia -recordemos que se trata de una historia de terror que tiene que dar, al menos, un poco de mal rollo- han convertido estos momentos en situaciones autoparódicas que a mí me han dado un poco de pena. Y lo que más me entristece es que no he percibido en estas escenas una clara intención de la serie de reirse de sí misma. Es decir, mucho me temo que no eran un homenage a Evil Dead 2. Sencillamente eran malas y pretendían ser buenas. Pero fueron planificadas y ejecutadas de una forma desastrosa.
Esto suele pasar en las series de Ryan Murphy. Glee fue muy buena en su primera temporada. Luego flojeó, y la cuarta ya es que no pude acabar de verla. Francamente, no me han quedado ganas de ver la cuarta de American Horror Story. Creo que Albert Einstein dijo una vez: "No sé cómo será la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con piedras y lanzas". Yo si eso le haré caso y no apareceré por allí.
Me quedo con una nota positiva, a pesar de tal masacre televisiva, y es la cara de ángel de Taissa Farmiga. Hay que ver lo guapa que es la chica. Y yo me pregunto, una vez más: "¿Cuando harán una serie o película de terror que dé tanto mal rollo como los openings de Amercian Horror Story?".
sábado, 21 de diciembre de 2013
Rebelarse contra el statu quo
A pesar de no ser una persona que viva la política con demasiada intensidad, he notado algo que me entristece en la forma de pensar de las personas de mi generación. La mayoría de las personas con las que he hablado de temas de actualidad, a pesar de haber recibido formación universitaria y tener Internet, se han dejado engañar por la manipulación de los medios y han interiorizado algunas de las más burdas falacias confeccionadas para hacernos creer a la clase obrera que la culpa de esta espiral descendiente de pérdida de derechos que hemos estado viviendo los últimos años tiene causa justificada, y en ningún caso sospechan que la misma pueda tener algo que ver con la corrupción de la clase política y este sistema de falsa democracia que nos han vendido.
He tenido que oír de la boca de gente joven cosas como que la causa de la crisis es que "la gente ha estado tiempo viviendo por encima de sus posibilidades", cuando está claro que las raíces del problema son mucho más profundas, y que están mucho más relacionadas con los intereses de los más poderosos que con la mala gestión por parte de los pobres de su pequeño e insignificante -a nivel macroeconómico- patrimonio personal.
La gente habla de recorte de derechos sociales, de establecer un copago en la Sanidad Pública porque uno de los problemas de nuestra sociedad es que cuatro viejos vayan cada semana al médico a causa de la hipocondría natural a esa edad. Y, según ellos, esto nos está arruinando el país. Es la misma gente que habla del liberalismo económico, y de la abolición de la Seguridad Social y de la redistribución de la riqueza para un Estado próspero. La misma gente que ve muy bien que Cristiano Ronaldo cobre miles de millones de euros cada temporada por correr detrás de un balón un par de veces por semana, mientras que hay profesionales de la investigación que se han sacrificado mucho para llegar hasta ahí y luchan cada día por aportar valor verdadero a nuestra sociedad, y deben malvivir cobrando una beca miserable y viviendo con sus padres o en un cuchitril de mierda con cuatro colegas. Pero éste es el paradigma del capitalismo: el fútbol vende, la ciencia no. Es el mercado el que pone el precio.
¿Realmente ha aportado tanto Cristiano Ronaldo a vuestra vida? Porque a pesar de él yo he tenido que seguir levantándome cada mañana temprano y trabajando duro para cobrar un sueldo miserable. ¿Y todos los ricos que defraudan a Hacienda y evaden impuestos refugiándose en paraísos fiscales? ¿No tiene más impacto económico la sumarización de los suelos de los futbolistas y todo el dinero que el Estado no ha cobrado por parte de las grandes fortunas que han evadido impuestos que el hecho de que cuatro viejos vayan al médico? ¿De verdad que para arreglar lo del déficit público es necesario recortar más derechos sociales?
¿En serio que lo correcto para asegurar que las empresas tengan estabilidad financiera es abaratar el despido, hacer contratación basura y bajar el sueldo a los empleados, o hacerles contratos en prácticas ad infinitum, y seguir manteniendo o incluso engordando la nómina de los altos directivos? ¿Y lo de cargar el gasto en putas y coches de lujo a las cuentas de la empresa?
La gente pobre ha asimilado el statu quo de un modo tan profundo que es extraño encontrar a alguien que a día de hoy plantee este tipo de preguntas. Todo lo contrario, la mayoría de gente con formación, hoy en día, es liberalista. No creen en la Seguridad Social, ni en una sociedad justa. Joder, hoy en día hasta los pobres son de derechas. A eso se le llama masoquismo.
Menos mal que, a pesar del borreguismo generalizado, todavía quedan unos pocos que tienen las pelotas -no sé si pelotas o inteligencia suficiente- de ver las cosas con un poco de perspectiva y darse cuenta del gran engaño al que hemos sido sometidos. El hecho de que haya gente como José Miguel Monzón, más conocido por su nombre artístico, El Gran Wyoming, que nos deja perlas como la de "un antisistema es aquel que se atreve a privatizar la sanidad, no un manifestante", o Aleix Saló, del cual os dejo el vídeo de promoción de su último libro, Europesadilla, alguien se ha comido a la clase media, aporta un mínimo de esperanza, ya que siginifca que no todo el mundo vive en un engaño, y que quizás alguna vez sus palabras de denuncia sean escuchadas por muchos y pueda ser el inicio de un cambio importante.
Pero, en todo caso, la realidad es que nos hemos vuelto conformistas. Hemos dejado que los que tienen la sartén por el mango nos hayan ido metiendo pepinos por el culo sin rechistar. Y encima les damos la razón y les aplaudimos por ello. Guardamos opiniones en nuestro fuero interno como que en realidad nos lo merecemos, y la solución es que todavía nos metan más pepinos por el culo (es decir, que nos sigan recortando derechos sociales, por si hubo quien no entendió la metáfora). Somos ese maldito perro apaleado que cree que merece que su amo le sacuda. Y no creo que las cosas vayan, pues para luchar por un cambio hay que decirse antes dos cosas importantes:
a) no merezco esto, quiero un cambio;
b) estoy dispuesto a pelear.
Pero no, aquí viene cualquier demagogo como Artur Mas y nos convence de que la independiencia de Cataluña será la solución a todos nuestros problemas. Pero no es así, porque la lucha no es entre España y Cataluña, la lucha no es entre izquierda y derecha, la lucha no es otra que la que ha habido siempre. La lucha es entre ricos y entre pobres, la misma lucha que hizo que Luis XVI perdiera la cabeza en la guillotina en 1793.
A lo mejor la actitud que habría que adoptar frente a los ricachones mandamases que se están quedando con todo lo nuestro no es tanto la sumisión, el pasotismo y la cobardía, si no más bien la de este hombre:
A lo mejor la actitud que habría que adoptar frente a los ricachones mandamases que se están quedando con todo lo nuestro no es tanto la sumisión, el pasotismo y la cobardía, si no más bien la de este hombre:
«Liberté, égalité ou la mort» («Libertad, igualdad o la muerte»)
Invierte tu perspectiva.
sábado, 23 de noviembre de 2013
Tardes de sábado en la vida de un escritor
Es curioso como este blog ha ido perdiendo su esencia original. Empezó como un proyecto bastante ilusionante, en el que trataba periódicamente de elaborar artículos que aportaran una visión original sobre algún aspecto de la vida o la actualidad, normalmente ubicados en un contexto de divulgación científica o interés cultural.
Después de un parón, di un lavado de imagen al blog y lo usé como plataforma de promoción de mi primera novela, Polvo de estrellas. Y ahora, poco a poco, se está convirtiendo para mí cada vez más en un lugar en el que volcar honestamente mis reflexiones sobre la vida.
Tampoco es que yo conozca a muchos escritores. Pero intuyo que la mayoría deben padecer ciertos males de los que me ocurren a mí. Alguien que escribe una novela, relatos o la cosa que sea, es para empezar una persona algo peculiar. Y lo digo en el mal sentido: una persona que vive sumida en una realidad pararlela.
La mayoría de escritores deben tener una vida medianamente común. Es decir, no se ganan el pan con la escritura y por lo tanto deben madrugar y acudir puntuales a desempeñar un trabajo que rara vez no les desmotiva; al igual que me pasa a mí. Pero lo curioso de un escritor es que va pensando a lo largo de su trayecto matutino al trabajo en cosas en las que no piensa la gente normal: su cabeza está muy alejada de allí, y está creando una historia. Aunque no es que esté creando una historia de forma activa. La crea de una forma pasiva, casi sin pensar en ello.
Yo viajo en metro y mientras otra gente debe pensar en cosas cotidianas, como pagar facturas o las notas que sacan sus hijos en el colegio, yo visualizo escenas de mi nueva novela dentro de mi cabeza, como si se tratara de una película. Es casi un proceso inconsciente. No es que me fuerce a pensar en ellas. Son cosas que vienen a mi cabeza, sin más.
Creo que a lo largo de toda mi vida he vivido desconectado de la realidad, en cierto modo. Y que eso me convierte en una persona algo distinta a lo común. Estoy más centrado en las cosas que no existen que en las cosas que sí existen. Eso es raro, supongo. Pero tampoco creo que sea nada de lo que haya que preocuparse.
Esta tarde, por ejemplo, me la he pasado escribiendo y leyendo. Ahora estoy trabajando de Lightessness, una colección de relatos en inglés. Se me han ocurrido algunas buenas ideas para el primer relato, y he empezado a escribir un poco. Apenas he escrito un párrafo en inglés para darme cuenta una vez más que mi inglés es lamentable. Pero soy un cabezón y esta colección de relatos la voy a sacar en inglés. Después me he pasado bastante rato buscando información sobre brujería, ya que es una parte importante del primer relato, mientras escuchaba indie rock con los auriculares. Más tarde me he leído 50 páginas de un libro que compré hace cuatro años y todavía no había empezado. Suelo realizar compras de libros por adelantado. Esto significa que tengo en mi casa mucho material por leer, y siempre puedo elegir a qué le hecho un vistazo. No suelo leer una sola novela al mismo tiempo. La que he empezado se llama El traje del muerto, de Joe Hill. Lo que leo en el metro es World Without End, de Ken Follet, en versión original. Aparte de esto sigo a diario numerosas series de televisión. Y, aunque ahora menos, también he sido un gran consumidor de cine.
Creo que esta forma de ser me inhabilita en cierto modo para centrarme en lo que la gente considera importante. Tampoco es que no haya madurado. Creo que sí lo he hecho. Pero hay una parte de mí que sigue negándose a crecer. Sigue negándose a morir y desaparecer. Y eso es lo que me permite seguir escribiendo.
A veces me pregunto si algún día me centraré en encontrar un trabajo de verdad y enfocarme en mi carrera profesional. O si conoceré a una chica y viviré en pareja. Incluso casarme o tener hijo algún día. Formar una familia y ver el fútbol los domingos por la tarde. Ese tipo de cosas que hace la gente.
Supongo que esto no me hace mejor ni peor que nadie. Sencillamente diferente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
