lunes, 6 de mayo de 2019

Entendiendo la falibilidad humana

Hoy toca un artículo de bolsa de esos que me gustan tanto, con vídeo en mi canal de Youtube, yoespeculador, incluido.

Como sabéis ya de mis anteriores vídeos, mi forma de pensar y proceder en la especulación bursátil está muy alejada de esos métodos que proponen los gurús del trading, que se resumen en:

1) utilizar análisis técnico para encontrar un punto de entrada y uno de salida con un ratio riesgo beneficio adecuado, en base principalemente a soportes y resistencias o patrones chartistas o de velas japonesas;

2) usar stop loss con pérdida máxima de 2% de nuestro capital para proteger la inversión en caso que nos hayamos equivocado al predecir qué movimiento hará el precio.

Ya expliqué en un vídeo por qué yo estaba en contra de utilizar el stop loss, básicamente porque soy un creyente ferviente de la Teoría del Paseo Aleatorio y por qué considero que la volatilidad del mercado es suficientemente criminal para barrer el stop loss de cualquiera incluso cuando éste tenía razón en su predicción del movimiento del precio.

Seguramente, si habéis leído hasta aquí, os preguntaréis: ¿por qué no haces caso a los gurús, que supuestamente viven del trading? Mi respuesta es sencilla:

1) los gurús viven de sus cursos y libros, no de la especulación bursátil;

2) si sus procedimientos funcionarán entonces no habría ningún tipo de ventaja al aplicarlos ya que todo el mundo lo haría con lo que la nueva información se descontaría tan rápido en el precio que cualquier ventaja predictiva posible desaparecería inmediantamente. A esto se le llama Teoría de la Eficiencia de los Mercados.

3) si sus procedimientos funcionaran todo to mundo que los aplicara sería rico, y no es así. Los gurús dicen que esto es a causa de la psicología del trader, pero yo creo que es causa de que el procedimiento descrito anteriormente, sencillamente, no funciona, y hay interminables estudios que lo demuestran.

Entonces, si no nos podemos basar en un proceder puramente técnico, ¿en qué podemos basarnos?

Mi visión es que nuestra mejor oportunidad de aprovechar los movimientos del precio es planificar una entrada. Sería algo equivalente a la estrategia Martingala del mundo de las apuestas. Pero la forma de enfocarla no sería: he puesto todos los huevos en el mismo cesto, el precio ha bajado, voy a endeudarme para promediar a la baja.

No.

Así no se hace.

La gracia de planificar una entrada es aceptar que nadie tiene la bola de cristal. Aceptar la falibilidad humana y entender que, aunque tú crees que el movimiento vaya a ser al alza, este puede perfectamente ser a la baja. O viceversa, si lo que vas a hacer es posicionarte corto. Planificar de antemano esta contingencia es la clave para proteger adecuadamente tu capital. A esto yo le llamo diversificación temporal y, curiosamente, es algo de lo cual los gurús técnicos no hablan. Es decir, creo que aplicar el stop loss y salir con pérdidas de una posición es la peor acción que se puede hacer, ya que esto va erosionando nuestra cuenta de forma lenta pero segura.

Si quieres diluir mejor el riesgo, mi propuesta es aplicar una diversificación temporal, ya explicada anteriormente, mediante la cual creamos nuestra posición en base a cuatro, cinco, o más entradas, para conseguir un atractivo precio de entrada. Y, además, aplicaría también una adecuada diversificación estructural de la cartera. Esto significa estructurar la cartera de forma que:

1) ninguna posición tenga más de un 10% de tu capital;

2) no concentrar nuestras posiciones en un mismo sector;

3) no concentrar más del 40% de la cartera en empresas especulativas (sin beneficios o con un PER muy alto).

Deberíamos vender acciones cuando se detecta una sobrecompra de las acciones, y recomprarlas más tarda cuando estas hayan bajado.

Esta es la única manera que hay de hacer dinero en bolsa: comprar cuando todos venden. Vender cuando todos compran.

Piénsalo. Tienes que anticiparte. Si esperas a que el gráfico refleje una rotura de la resistencia, que es lo que recomiendan los gurús técnicos, los hedge funds ya han entrado, y a quien van a vender con beneficio es a los gorriones que compran porque ha habido una rotura de la resistencia. Tienes que intentar evitar comprar en lo más alto, antes de la bajada.

Desde mi punto de vista, la mejor forma de aprovechar la naturaleza zigzagueante de la acción del precio, es acumular acciones cuando el precio baja, es decir, cuando el sentimiento general de estas acciones es pesimismo. Y entramos progresivamente (a modo de Martingala), acumulando posiciones mientras los gorriones venden presa del pánico. Lo siguiente es tener la paciencia: si crees cre vas a pillar un valle o un pico y obtener el máximo beneficio, tú sueñas.

Acumula, y luego cuando se haya producido el beneficio, take profit de golpe. Y luego vuelves a acumular piramidalmente.

Esta forma de operar es simple, mucho más que cualquiera que contemple el famosos análisis técnico. Y es muchísimo más efectiva.

No soy contrario a uilizar el análisis técnico para orientarnos y saber dónde esta el precio y qué zonas puede tocar, pero debe ser un ejercicio de puro análisis probabilístico, nunca algo sobre lo cual basar que un punto de entrada es bueno. Podemos pensar que es bueno gracias al análisis técnico, pero entonces piramidamos y diversificamos adecuadamente.

No subestiméis nunca la falibilidad humana. Sed humildes y prudentes en vuestra especulación bursátil, y vuestro bolsillo os lo agradecerá.

Cuando tenga tiempo, subiré un vídeo al canal para explicaros este contenido.

domingo, 28 de abril de 2019

Sentir con el corazón, analizar con la intuición y actuar con la razón

Desde mi futon en una casa tradicional japonesa en Takayama, escribo una nueva reflexión de éstas que me va dando vueltas por la cabeza. Ésta se aplica a la interacción con las personas, sobretodo aquellas que estuvieron y ya no están, aquellas que no te fueron leales.

Tonto de mí, no han sido pocas las veces que he dado un enésimo voto de confianza a alguien que ya sabía de antemano que me iba a fallar o decepcionar de alguna manera. ¿Por qué dar un voto de confianza a alguien que no lo merece? Pues aquí es donde entra el código del buen samaritano que aplica los valores cristianos del poner la otra mejilla o bien los de buen ciudadano de pueblo para actuar bien de cara a la galería y salvaguardar las apariencias por aquello del qué dirán. Esto me pasaba más de joven, supongo que ha influido ir a un colegio religioso. Ahora soy más de Nietzche.

Sentir con el corazón. Es inevitable para las personas con un mínimo de empatía sucumbir a estos errores de actuar guiado por las emociones. Sientes culpabilidad al cortar el contacto con aquella persona allegada que te hirió, sientes pena cuando recuerdas buenos momentos con personas con las que te ha distanciado. Y aquí es donde el corazón te puede llevar a hacer las acciones equivocadas. ¿Retomo el contacto con esta persona? ¿Pongo más de mi parte? ¿Me expongo aun más? Quien actúa guiado por el corazón lo tiene claro, y se expone una vez más a ser herido, a ser humillado o despreciado. Todo por la nostalgia de los viejos tiempos o porque se supone que las personas tenemos que hacer siempre lo correcto acorde con los valores de nuestra sociedad cristiana.

Y de todo esto que me ha atormentado tantos años, ya ahora cabalgando a mis 35, he decidido decir: "¡A la mierda!". Enterremos al buen samaritano y tomemos consciencia de que solo se vive una vez, y vivamos acorde con los principios del autorespeto. Dejemos de someternos al yugo de la tradición, de lo moralmente aceptable.

En lugar se actuar con el corazón, analicemos con las tripas primero. Las tripas saben mucho. Nuestro subconsciente es una máquina mucho más potente de registrar emociones en infinitas situaciones ya vividas y es la llave para simular escenarios y predecir resultados, aunque no sepamos explicar cómo llegamos a esas conclusiones, fiémonos de nuestra intuición.

Y por último, la parte más difícil, pues aun cuando nuestra intuición nos diga que al coger esta rosa las espinas de su tallo nos harán sangrar, el buen corazón puede anular las voces de alerta y sobreponerse al peligro en un acto de temerosidad absurda, para hacer lo correcto a sabiendas que nos exponemos a ser heridos, o peor.

Esta es la parte más difícil y es donde entra la razón. Antes de tomar acción haciendo caso de tu corazón, analiza con tu intuición todos los posibles escenarios y, una vez lo tengas, una vez te lo digan las tripas, pregúntale al cerebro:

1) ¿Qué beneficio saco yo (o puedo sacar) haciendo esta acción? Nótese que el YO aquí es muy importante. No el beneficio que puede sacar un tercero (error del buen samaritano). ¿En qué nos beneficia a nosotros?

2) ¿A qué riesgo me expongo haciendo esta acción? Y es aquí donde hay que medir muy bien hasta dónde pueden llegar las malas consecuencias de tu buena acción.

Un comentario importante, este YO puede incluir a las personas que queramos. Por ejemplo, un padre o una madre normal, incluirá a sus hijos en este YO. Es normal incluir a tu pareja o un buen amigo. Pero aquí no incurrimos en el error del buen samaritano, ya que protegiendo a nuestros allegados nos protegemos también a nosotros mismos.

El error del buen samaritano se comete al anteponer las necesidades de otras personas que no son clave en tu vida frente a las necesidades de las personas que sí son clave, o las tuyas propias.
En este caso es cuando recomiendo ser más frío y proteger tus intereses, pues es lo que prácticamente hace todo el mundo.

Durante muchos años, cuando era más joven, fui un buen samaritano. Mis conclusiones son, en base a la experiencia:

1) nadie te lo agradece;

2) sales peor parado de lo que te toca;

3) encima lo viste venir;

4) por lo tanto eres un ingenuo, y seguramente un  ingenuo joven, pues no hay ingenuos que ya sumen unas cuantas décadas de vida.

Es muy importante también que en ningún momento digo que no sea correcto hacer una buena acción. La solidaridad, la empatía, ayudar a quien lo necesita... Es clave para desarrollarte como persona y tener una buena vida. Los mejores momentos son esos.

Ahora bien, no te expongas a salir escaldado por alguien que no lo merece, solo para cumplir el código del buen samaritano. A la mierda el código. El código solo te hace daño. Se trata de sobrevivir, tú y los tuyos. Y para sobrevivir hay que tomar las decisiones correctas, aunque las mismas sean duras. Esa capacidad de actuar con más frialdad es la que diferencia al fuerte del débil. Al que se deja arrastrar por sus propias emociones o las necesidades de los demás, del que decide imponerse y hacerse dueño de su propio destino.

Yo quiero tener el control. Yo quiero ser el dueño de mi destino.

Y por lo tanto tengo que ser racional. Tengo que ser objetivo. Tengo que decidir cuando es necesario. Aunque a veces duela, por que aunque actúes con la razón, siempre se siente con el corazón. Es la fortaleza soportar el dolor y actuar por tu propio bien y el de los tuyos.

sábado, 27 de abril de 2019

Reflexiones de un ciudadano del mundo

Escribo esta entrada sentado en el vagón de un tren en Kyoto, de vuelta a mi hotel. Estoy pasando unos días espléndidos con mi pareja en este viaje. Hemos estado alojados en una pequeña isla de Okinawa, Zamami, donde pudimos bañarnos en unas aguas que tienen un color único en el mundo -el Kerama Blue-, buceamos con tortugas marinas en libertad y entre arrecifes de coral magníficos. También hemos estado en Miyajima, un lugar místico lleno de templos entre los bosques, Osaka, Kyoto y nos quedan por recorrer Takayama y Tokyo.

En viajes tan largos uno tiene tiempo de pensar, y compartí con mi pareja una reflexión que me vino de forma muy espontánea, sobretodo cuando rememoré nuestros viajes juntos: Grecia, Tailandia, Munich, Hallstatt, Turín... Y le dije: "Estamos viviendo los mejores años de nuestra vida".

No pretendía ser dramático con esta frase, pero la verdad es que me sobrevino como una pura verdad. A lo largo de mi vida he vivido muchas etapas, y algunas bastante tristes. Quizás este pensamiento que me asaltó es la perfecta definición de felicidad: valoremos lo que hay ahora, por que la vida no siempre te viene así de bien, no siempre ha sido así y lo mejor, tristemente, es algo finito.

Los viajes siempre son oportunidades de conocer nuevas culturas, otras gentes y su forma de vivir y de pensar. Antes de visitar un país asiático pensaba que la gente iba a ser muy distinta, pero qué va. Tenemos mucho en común con las personas de otras culturas, son mucho mayores las similitudes que las diferencias. Y hay un lenguaje universal que todo el mundo entiende: el de la buena voluntad, el del corazón. ¡Qué fácil es pedir una foto o sonreírte, tener un momento de cruce de miradas y entendiminto, con una persona que no habla ningún idioma en común contigo!

Ahora en mi país hay elecciones generales. Es un momento crucial pues la inestabilidad política ha sido una constante desde la crisis económica de 2008 que pilló en bragas al gobierno de Zapatero y dio el relevo al Partido Popular, la derecha rancia y conservadora con mucha fuerza en España. Hasta que la moción de censura del PSOE y Podemos se hizo efectiva, el gobierno de Mariano Rajoy aprovechó para meter el hachazo todo lo que pudo, con una reforma laboral que abarató un 40% el despido a las empresas, con atentados a la libertad de expresión como la Ley Mordaza, y dinamitando la diplomacia con los líderes separatistas de Catalunya, lo que nos ha llevado a la peor crisis secesionista que al menos yo haya vivido, con episodios lamentables como el del 1 de Octubre de 2018 y que ha acabado incluso con políticos en la cárcel, cual república bananera.

El polvo se ha levantado de tal forma que la extrema derecha ha aprovechado para salir del agujero en el que estaba escondido, y formaciones como VOX han entrado en escena con programas políticos sin complejoscque evocan a aquellos lejanos años 30 en los que el Mein Kampf se consideraba una obra intelectual en lugar de los delirios de una mente enferma (o perversa).

Y yo, que estoy fuera, conviviendo con gente de otro país, pensando en lo similares que somos, pienso: ¿por qué no se dan cuenta los radicales, los separatistas catalanes que se sienten mejores que el resto de España, los ignorantes de VOX que quieren quitar la autonomía a Catalunya o cerrar mezquitas de algunas corrientes islámicas y hacer una clara caza de brujas a los inmigrantes en nuestro país, de que todos tenemos muchas más similitudes que diferencias? De que todos somos personas. De que todos queremos lo mismo: seguridad, prosperidad y libertad. De que el enemigo no es el vecino de al lado, sino el corrupto que te convence de que el enemigo es el vecino de al lado para que él pueda vivir mejor que tú y tu vecino. Pensamientos extraños que a uno le vienen cuando ve las cosas con un poco más de perspectiva. Sueño con un mundo en el cual la gente no sea tan corta de miras, pero creo que habré muerto antes de poder verlo.

También he pensado mucho en nuestra relación con la naturaleza. Nadar con tortugas en libertad, ver como un pueblo se vuelca con la conservación del ecosistema tanto como lo hace la gente de las Kerama... Te hace pensar. Te hace pensar qué coño estamos haciendo. Hay una idea errónea muy extendida, y es que el ser humano se está cargando el planeta. Craso error, la Tierra las ha pasado mucho peores. La Tierra no desaparecerá. El problema lo tiene el hombre, que esta destruyendo su propio hábitad, y eso lo llevará a su autodestrucción junto con a la mayor parte de los seres vivos que habitan en la Tierra. Hay que dejar atrás la idea de que estamos jodiendo a ese ente, ese tercero, llamado Tierra. Nada de eso: nos estamos jodiendo a nosotros mismos.

Compartí con mi pareja mi preocupación por todo este asunto, y cómo yo propondría una radical reestructuración de nuestro sistema económico y social, que sería la única alternativa viable para poder convivir en harmonía con la naturaleza, algo que nos interesa a todos. No me voy a extender sobre mis ideas acerca de esta cuestión, porque no son para escribir un artículo sino un libro, o varios, y quizás algún día lo haga. Yo soy un creyente de que la mejor forma de gestionar con eficiencia la productividad del ser humano y de mantener un orden social es el sistema de organización empresarial, en el cual una élite toma las decisiones estratégicas que llevan al mejor asignamiento de los roles, los mejores procesos y la gestión eficiente de los recursos. No creo en la competencia del libre mercado como el paradigma de una sociedad igualitaria y en armonía con el medioambiente. Solo una economía planificada nos podría llevar a eso.

La globalización no tiene ningún tipo de sentido desde una perspectiva medioambiental. Solo pensar en el coste del almacenaje y transporte es ridículo desde un punto de vista de la sostenibilidad. Solo una economía de subsistencia, de autoabastecimiento, con núcleos de producción descentralizados y autosuficientes en medida de lo posible, con trabajadores que residan cerca de su núcleo de producción y cerca del acceso a todos los servicios necesarios, nos ahorraría el caos que hoy en día vivimos en las metrópolis.

Prioricemos lo que hay que producir. Dejemos de producir lo que no se necesita producir. Si una zona no tiene recursos para ser autosuficiente, hay qur sacar a los humanos de ahí. Y para ello no pueden haber países. Solo una élite intelectual debe asignar los roles a cada miembro de la humanidad, porque la vida del somalí que no tiene agua, ni alimento, ni medicina, es igual de valiosa que la tuya y la mía. Esa persona merece una oportunidad. Hay trabajo que hacer. Mucho trabajo si queremos arreglar todo lo que hemos destruido. No puede haber ni un parado en el mundo. Todos deben aportar su grano de arena a un mundo mejor. TODOS.

¿Cómo llegamos ahí, si ahora estamos a años luz? ¿Cómo llegamos ahí si los lobbies empresariales, los gobiernos poderosos, el status quo, nunca lo permitiría? ¿Cómo creamos un mundo para las personas y el resto de seres vivos? ¿Cómo salimos del pozo en el que nos hemos metido?

No sé cómo llegar a él, pero sí sé cómo es ese mundo: igualdad de oportunidades, meritocracia y posibilidad de vivir mejor si aportas más  valor, no posibilidad de hacerse rico, no dinero, no armas, único país: la Tierra, acceso a vivienda para todo el mundo, acceso a comida, agua, medicamentos, formación... Para TODO el mundo. Redefinición territorial, redefinición de las actividades humanas en su conjunto. Creación de una élite sin fisuras morales. Sin corrupción. Una élite capaz de llevarnos a esa utopía a todos juntos. Una élite justa.

¿Serían máquinas creadas por el ser humano esa élite? ¿Máquinas miles de veces más inteligentes y sin las debilidades propias del ser humano?

Y hago la última reflexión a modo de corolario: ¿solo una sociedad comunista a nivel mundial liderada por máquinas, sin fronteras, sin dinero, sería la puerta al mundo utópico, igualitario, justo y sostenible, con el que he soñado?

Si tengo que mojarme, yo diría que nos habremos destruido antes de poder crear esas máquinas.

martes, 9 de abril de 2019

El sincericidio como recurso básico de toda oveja negra

¿Por qué la gente tiene tanto miedo a oír la verdad?

Y ya no digamos a decirla...

Vivimos en un mundo donde las apariencias cuentan tanto que cualquier oveja negra con la suficiente honestidad de decir la plana verdad sobre cualquier tema, por banal que éste sea, puede ver amenazada su supervivencia social y convertirse en un paria a evitar, alguien peligroso con la molesta capacidad de hacer sentir incómoda a la gente por el mero hecho de no ser políticamente correcto. Si bien el derecho de libertad de expresión nos ha dado la posibilidad de desahogarnos criticando a los políticos por la que está cayendo, o al entrenador de nuestro equipo de fútbol por haber perdido el último partido, considero que somos una sociedad cobarde y con un miedo extremo al qué dirán. La mayoría de personas alardean de sus opiniones muy fuertes sobre temas que no les afectan o solo les tocan por la tangente, critican a personas que están lejos o situaciones que no les incumben, pero no son capaces de decir ni media verdad cuando ésta podría ir en contra de los intereses o las opiniones del statu quo más inmediato de su grupo social. Huimos de la polémica, pero yo creo la polémica es buena cuando enriquece, cuando denuncia una injusticia o una situación que no es sostenible, cuando alguien ha herido nuestros sentimientos y hay que decirlo. O cuando nos sale de los huevos decir que no estamos de acuerdo, leñe.

Cuando toca decir la verdad sobre nuestras cosas cotidianas, ser honesto y decir lo que hay sin maquillaje, sin temor al qué pensaran, quien se ofenderá o  padecerá una indigestión por tu existencia, o quien no te entenderá porque no es capaz de entender, aquí es donde la mayoría de personas respetables y diplomáticas prefieren meter la cabeza dentro del culo antes de decir algo que tenga el más mínimo riesgo de ser malinterpretado o desaprobado por las otras personas. Un día alguien apreciado pero con un punto de vista diferente del mío acuñó un término para este acto de decir la verdad en contra del statu quo, el decoro o la creencia generalizada: sincericidio. Tengo que decir que, desde que la oí, adoro esta palabra y la he hecho mía. De hecho, creo que el sincericidio es básico para avanzar, es el motor del progreso. 

Mi último encuentro con el sinceridio ha sido hoy mismo. Resulta que en mi actual empresa estoy haciendo un nuevo rol que tiene una carga de trabajo muy alta, y entre esta situación y las propias ineficiencias del novato que está aprendiendo (o sea, yo), llevo un mes sin vivir o viviendo una muerte en vida a causa del estrés y el malrollismo, diversificado pero intenso. Yo, que soy dado a la conversación sin subterfugio con la buena gente de a pie, pues cada vez que me preguntan mis colegas del trabajo qué tal me va respondo pues muy a mi modo: "Pillando", "pues de puto culo", "¿no se me ve en la cara?", o alguna cosa así, medio en broma medio en serio, pero dando por hecho que mi capacidad laboral es de sobras bien reconocida tras mis años de buen desempeño en esta compañía, y que si digo esto por algo será y tampoco me lo tomo a la tremenda, puesto que confío en mi habilidad para darle la vuelta a la situación. Yo mismo soy el primero que dice que llevo poco en el nuevo puesto y que estoy en un periodo de adaptación, pero que a día de hoy mi vida es un infierno. Hasta aquí todo normal. O quizás no. Pues una persona más experimentada que yo y que me tiene mucha estima me ha comentado que mejor que no vaya aireando por ahí que no llevo el tema muy controlado. En ese momento yo le he quitado hierro, pero, joder, tiene toda la razón. Es un buen consejo. Pero solo es un buen consejo por el contexto en el que vivimos. Por la sociedad cobarde, por el entorno en el que ser espontáneo, auténtico, es penalizado. Quizás es que el mundo de las apariencias está todavía más presente en el mundo empresarial. No lo sé. Pero me jode. Y a ti debería joderte. Porque tú también tienes ganas de decir lo que hay. También tienes ganas de sincericidarte. Pero no tienes los cojones u ovarios que hacen falta, o ya te has resignado y piensas que no merece la pena y para qué llevarte un torta por querer ser el tonto que cambia el mundo.

La verdad es que soy una oveja negra. No me llevo bien ni con mi madre. Y a lo largo de mi vida, me han caído hostias como panes por decir la verdad. El sincericidio me ha puesto contra la espada y la pared en más de una ocasión, y ha desatado varias crisis. Pero siempre he salido de ellas viviendo en una realidad un poco mejor. Una realidad más a mi manera. Porque lo bueno del sincericidio es que, a pesar de las consecuencias, es el único modo de ser fiel a ti mismo. 

Lo reconozco, soy un sincericida. Y me encanta, no sé vivir de otra manera.

sábado, 23 de marzo de 2019

Tempus fugit, Canopy Growth Corporation y los Quants

Tengo la sensación de que el tiempo se me escapa. ¿No os ocurre lo mismo? El otro día pensaba que ya hace casi un año que empecé el proyecto de Yo Especulador, un canal de Youtube cuya misión es divulgar contenidos del ámbito financiero e inversionista. Desde septiembre que no publico un vídeo. De verdad. ¿Qué está pasando? Voy ya a medio camino de los 35 y cada vez trabajo más, tengo más obligaciones y menos margen para desarrollar mis proyectos personales. Confieso que mi aventura especulativa es una de las últimas cartas que me quedan por jugar para tratar de salir de la carrera de la rata que describe Robert Kiyosaki en sus libros. Esto tiene que salir bien sí o sí. Es la única posibilidad de encaminar mi tiempo hacia donde quiero en la juventud. Tengo que conseguir la libertad financiera a toda costa, es algo que me digo a mí mismo muy a menudo. Determinación. Me figuro que una de las claves de la vida que, si bien no asegura el éxito, maximiza nuestras posibilidades, es la determinación. Mis objetivos marcados son claros:

1. Desarrollar una actividad importante como pensador y divulgador. Los vectores para alcanzarlo son claros: la literatura y la divulgación de conocimiento bursátil;

2. La libertad financiera que me permita poner mi foco y toda mi energía en el punto 1. Para ello mi aventura especulativa debería haberme generado unos ingresos altos en un margen de unos 5 años.

Por supuesto tengo otros hobbies, como las pesas, las pachangas de basket con los amigotes, las series de Netflix, los vicios a la PS4, leer algún que otro libro de vez en cuando... Pero mis objetivos tienen que ser esos dos. Es donde tiene que estar mi mente en todo momento.

Actualmente mi jugada especulativa es esperar un repunte de hype en las empresas del sector de la marihuana. Mi movimiento es puramente especulativo pues creo que las acciones que poseo de Canopy Growth Corporation están sobrevaloradas desde cualquier métrica lógica o fundamental, pero ahí está la mente del especulador que ve las acciones como lo que realmente son, papel, y piensa que puede ganar un buen dinero siempre que él no haya sido el más tonto, es decir, quien compró las acciones a un precio más caro. Siempre que hay tontos más tontos que él, puede vender sus acciones a un precio mayor que el de compra, y aquí está la magia de este gran juego que es el casino de la bolsa.

La semana pasada me gasté unos 120€ en libros para el Kindle. Quiero aumentar mis conocimientos especulativos y me compré algo así como una quincena de libros. El que me estoy leyendo ahora es The Quants, de Scott Patterson, y habla básicamente de los matemáticos que inventaron el trading algorítmico que utlizan actualmente muchos hedge funds. También me compré varios de Jim Cramer e incluso creo que alguno de Nassim Talem, y entre todo esto, la biografía completa de Friedrich Nietzche, que la filosofía siempre ayuda a casi todo en la vida.

Si algo he ganado con los años es seguridad. Antes releía lo que escribía. Ahora en cambio, me da igual. Creo que eso es algo bueno cuando van pasando los años, y te salen unas cuantas canas en la barba. Te la suda. Te la suda la gente y lo que piense mientras tu tengas tu plan.

Yo tengo un plan. ¿Tienes tu un plan?

martes, 3 de julio de 2018

¡Me gustaría pediros vuestro voto!

Últimamente no dejo de pediros favores. He subido Polvo de Estrellas a una red social que se llama Alíbrate. A todos los que la habéis leído, me gustaría que dedicarais no más de 3 minutos a darle vuestra puntuación y escribir una breve reseña (¡poniéndola por las nubes, por supuesto!) :) En serio, el log in es con Facebook desde el móvil (automático), no os llevará nada de tiempo, y me hacéis un pedazo de favor. Muchas gracias!!! Un abrazo!!

jueves, 28 de junio de 2018

Connecting the dots

Recuerdo un famoso discurso de Steve Jobs en el cual daba unos cuantos consejos para la vida en base a su dilatada experiencia como gurú, líder empresarial e icono cultural. El discurso de Jobs era inspirador y recuerdo un pasaje que me llamó especialmente la atención.

Se trataba de cómo en la vida hay ocasiones en las que nos dedicamos a aprender algo por pura pasión y, en ese momento, parece que nunca te va a servir para nada. Sin embargo quizás en el futuro se presenta una oortunidad en la que puedes extraer todo el jugo a aquello que aprendiste. Jobs hablaba de cuando cursó caligrafía en la universidad. En principio fue algo que hizo por amor al arte -nunca mejor dicho-. Sin embargo, años después haber estudiado caligrafía le fue muy útil para el desarrollo de la interfase gráfica de los primeros Mac, en los cuales se puso mucha atención a la belleza de las grafías del procesador se texto. Fueron los primeros ordenadores que incorporaron un procesador de textos que diera una importancia tan especial a la grafía y, tras crear esta tendencia, el resto de compañías les imitaron y ahora podemos elegir entre un montón de caligrafías distintas cuando escribimos un texto en la computadora. Jobs se resumió esta experiencia en una sencilla frase: connect the dots.

A veces pienso en mis aficiones y me doy cuenta de que voy haciendo varias cosas también por amor al arte, pero que poco a poco unas habilidades o un trabajo se va complementando con el otro, y se van acumulando mis escritos y, pronto, mis vídeos en Youtube. Tengo la intuición de que todo este aprendizaje eclosionará en algo de mayor calibre algún día, quizás cuando emerja un catalizador o cuando todo este trabajo llegue a una masa crítica que sea capaz de darle visibilidad por sí mismo.

Por el momento, yo sigo el consejo de Steve Jobs y continúo conectando los puntos. Te aconsejo hacer lo mismo.

lunes, 25 de junio de 2018

yoespeculador - ¿Sirve la CAPITALIZACIÓN BURSÁTIL para ESPECULAR? - Vit...





Os presento un nuevo vídeo de mi canal de Youtube, donde os explico qué es la capitalización bursátil y cómo la podéis utilizar para especular.



¡Un abrazo!

viernes, 22 de junio de 2018

No dejes de crear. Vive tus pasiones. No dejes de insistir - GRIT

¡Muy buenas!

De camino a los 35, estoy bastante orgulloso de las cosas que he emprendido. Estoy cumpliendo con la gran mayoría de los proyectos personales que me había propuesto hace unos años. Definirse objetivos y cumplirlos es algo muy importante en el ciclo de desarrollo de una persona.

Uno de los primeros retos que me propuse fue sobrevivir al primer año de la carrera de Ingeniería Industrial en la ETSEIB, UPC. Ciertamente no estaba a la altura de las circunstancias y la condición para permanecer en la facultad era pasar primero en un máximo de dos años, algo que solo el 50% de los novatos conseguía, y ciclo que incluso tenía un nombre, Fase Selectiva (suena un poco de malrollo). Recuerdo el último apretón que tuve que dar para poder quedarme, un cuatrimestre de noches en vela promovidas por Red Bull y que me llevaron a la trayectoria académica que terminó por aprobar un curso y medio en un año y culminar el Proyecto de Final de Carrera con una Matrícula de Honor. Tuve que aprender muchas cosas y, sobre todo, a gesionar el tiempo, pues trabajé en una fábrica durante gran parte de la carrera.

Otro reto del que estoy orgulloso es el haber publicado una novela. Aunque no me dedico intensamente a ello en este momento de mi vida, he dejado un relato ganador de concurso (El último lanzamiento), una novela autopublicada (Polvo de estrellas), un blog (Invierte tu perspectiva) y unos cuantos relatos cortos en WattPad. Ahora estoy trabajando en mi segunda novela, un proyecto literario muy ambicioso, y espero que en cosa de dos años la pueda publicar.

Por allá 2009, cuando dejé mi primera relación amorosa significativa, me dio, como a tantos otros pardillos con el corazón roto, apuntarme al gimnasio. La verdad es que fue un descubrimiento y descubrí en el levantamiemto de pesas una pasión. He mejorado mucho mi físico y mi fuerza desde entonces, y debo un montón a Youtubers tan importantes como Powerexplosive o Strongmam Tarrako que, sin saberlo, han influido en mi vida, me han transmitido un montón de conocimientos, me han inspirado y me han ayudado a ser mejor con sus grandes vídeos.

De adolescente no fui muy bueno en los deportes, aunque siempre practiqué uno que me gustaba mucho: el baloncesto. A eso de los 18 años decidí entrenarme en serio y mejorar mi tiro y mi técnica. Jugué muchísimo en las calles de Badalona y creo que puedo decir que llegué a ser un buen jugador amateur de este deporte. Ahora sigo jugando en las ligas de baloncesto no federadas que organiza el Consell Esportiu Barcelonés Nord, en Badalona, con un equipo en el que comparto camiseta con buenos amigos, algunos de ellos viejos compañeros de batalla en las canchas badaloninas, de piques y 3x3 hasta las tantas de la noche. Últimamente no estoy rindiendo muy bien en este deporte, y es que en menos de 3 años he tenido dos lesiones de tobillo, la última de ellas gravísima, una tendinitis en el hombro, dos fisuras en la mano derecha y una operación de apendicitis. Estoy en horas muy bajas pero, aun así, sigo motivado para seguir en este deporte y dar lo mejor de mí mismo cada partido. Espero sacar tiempo (¡no se de dónde!) Para poder practicar mi tiro y mi técnica individual.

Mi último gran logro personal ha sido convertime en un especulador. Estuve estudiando más de un año antes de meterme en esto de la bolsa y la verdad es que no me arrepiento. Es un mundo que una vez te tiene, te atrapa para siempre. Mi vida como especulador es realmente divertida, tanto que he decidido compartirla creando un canal de Youtube. ¡Me gustaría mucho que tuviera éxito!

Bueno, con estas palabras ya me despido. La conclusión de esta reflexión es que el esfuerzo y la constancia lo pueden todo. El ser humano tiene que vivir de pasiones. Tienes que encontrar lo que te gusta y darlo todo. Ser muy insistente y, poco a poco, la vida te va dando grandes satisfacciones.

¡Saludos!

domingo, 25 de junio de 2017

Lightlessness - Demon's Massacre (II)

Ya tenéis disponible la última entrega de este proyecto literario.

Si queréis participar en el desarrollo de estas tramas, podéis dejar vuestras propuestas en los comentarios:

https://www.wattpad.com/430891655-lightlessness-demon%27s-massacre-ii

¡Gracias!

domingo, 4 de junio de 2017

Afrontando las dificultades emocionales

Comparto con vosotr@s una reflexión que escribí en su momento acerca de cómo afrontar las dificultades, sean del tipo que sean, tanto decir algo difícil a alguien, explicar que algo te ha sentado mal, cambiar alguna situación que estés viviendo en tu trabajo o tu vida personal o, incluso, hacer un cambio radical en tu vida o en tus relaciones. No se trata tanto de un manual de cómo proceder como de una declaración de intenciones acerca de qué puntos tenemos que tener claros por el bien de nosotr@s mism@s.

Las dificultades llegan cuando menos te lo esperas y, a veces, las traen igualmente las personas que menos esperas. Las personas contamos con diversos mecanismos para afrontar estas situaciones, uno de los cuales sería el wu wei, o la "no acción", algo que ocurre muy frecuentemente en la vida de las personas. Ejemplo: alguien me ha dicho algo que me ha sentado mal y, por el motivo que sea, prefiero dejarlo correr y no explicar mis sentimientos; o hay una situación en mi trabajo que me está quemando, y prefiero no hablar con mi jefe para tener la fiesta en paz. O, incluso, tengo unas necesidades, pero prefiero no decirlas y guardarlas para mí, pues no sé cómo se lo va a tomar la otra persona. A corto plazo esto puede ser un alivio, ya que nos evita afrontar el problema. Pero, a largo plazo, el hecho de postergar nuestras necesitadades emocionales puede tener unas consecuencias desastrosas en nuestra vida.

Por eso creo que lo mejor es emprender acciones para afrontar los problemas. La estrategia que propongo es la siguiente:

1. Ser honesto contigo mismo. Explicarte a ti mismo las cosas tal y como han ocurrido, o tal y como las ves, sin subterfugios y sin intentar engañarte a ti mismo acerca de cómo te sientes. No has de pensar en cómo se supone que te tienes que sentir, sino en cómo te sientes, en qué te dicen las tripas.

2. Meditar y analizar la situación hasta dar con la causa de lo que te hace sentir mal. Bajar del alto nivel donde sabemos que algo nos está dañando, pero no sabemos exactamente el qué, hasta un nivel más detallado en el que podemos explicarnos a nosotros mismos, o a otras personas, exactamente lo que nos disgusta.

3. Utilizar nuestra intuición. Las sospechas y malas sensaciones suelen ser un indicador claro de que algo no va bien. Un perro no analiza demasiado si la persona que tiene delante es una persona que teme a los perros, o un amante de los animales. Un perro sabe automáticamente quiénes son sus amigos, sin necesidad de leer libros acerca de lenguaje no verbal ni analizar el comportamiento del otro. Se dice que los perros "huelen" el miedo. En el caso del hombre, el raciocinio puede nublar nuestro juicio al analizar una situación. Es bueno hacer caso de nuestro instinto, ya que es un mecanismo difícil de racionalizar pero muy efectivo para ver las intenciones de las otras personas.

4. Planificar nuestra acción. La acción que deberíamos emprender debería ser una que nos permita trazar un camino entre nuestro estado actual y un estado mayor de realización personal. Por ejemplo, si un desconocido nos insulta por la calle, quizás la mejor acción es no hacer nada, el famoso wu wei, puesto que tenemos probabilidades de meternos en un lío a cambio de nada. En cambio, si una persona importante nos ha herido, tener una conversación con esa persona acerca de eso puede ayudarnos a alcanzar una relación más plena, a dejarnos más tranquilos o, en el peor de los casos, a eliminar una relación tóxica de nuestra vida. En cualquier caso, el estado de realización que alcanzamos tiene que ser un estado superior.

5. Poner en contexto y analizar los riesgos de nuestra acción. Por ejemplo, quizás querrías mantener un puesto de trabajo a pesar de que hayan cosas que no te gusten y prefieras no decir las cosas ya que sabes que decirlas podría suponer tu despido. Es probable que tu problema requiera que lo pongas en perspectiva y que hagas una revisión global del mismo. Si tu valoración es que, puesto en perspectiva, el problema no es tan importante, quizás deberías volver al punto 2 para volver a analizar el problema. Aquí es importante poner en equilibrio como nos sentimos, nuestra intuición, el uso de la lógica y el pragmatismo al medir las consecuencias de nuestros actos. Cuando revisamos nuestra acción y creemos que las consecuencias de la misma podrían ser beneficiosas para nosotros (un cambio deseado, romper o reconducir una relación tóxica, etc.), es el momento de actuar.

6. Actuar. Me atrevería a decir que la mayoría de personas, al afrontar un problema, llegan con más o menos orden al punto 5. Pero dar el paso y reunir el valor para actuar puede ser en ocasiones el reto más difícil. Entrar en acción es la única manera de provocar cambios y hacernos responsables de nuestra propia vida.

7. Asumir las consecuencias. Hemos de tener claro que, generalmente, las personas no asumen sus equivocaciones y utilizarán todo tipo de tácticas para manipular y tergiversar lo hechos, hasta el punto que intentaran incluso hacerte sentir culpable a ti de la misma situacion que ell@s han provocado. Un clásico podría ser que una persona que te ha herido te diga que no se dio cuenta y que tú eres alguien muy susceptible o inmaduro por no tomar a bien las bromas. Déjales hablar y escucha con respecto el feedback de las otras personas y es aquí, en su reacción y sus palabras, cuando debes volver al punto 3. ¿Qué te sugiere lo que te está diciendo? ¿Qué te dicen las tripas? Es en este ejercicio cuando estarás muy cerca de conocer las verdaderas motivaciones detrás de las palabras, ya que su reacción confirmará tus sospechas o las disipará. Es importante remarcar que la discusión sirve de poco llegados a este momento, puesto que los argumentos lógicos son algo poco útil para resolver los conflictos emocionales: mediante el relativismo una persona manipuladora le puede dar la vuelta a prácticamente cualquier situación.

8. El octavo paso estaría relacionado con darle una importancia relativa a lo que puedan pensar los demás. La presión social suele ser algo que, en muchas ocasiones, nos hace ir en contra de nuestros intereses para alcanzar una realización personal plena. Lo importante no es el convenio social más aceptado, sino tu felicidad y tus emociones. Si algo te hace sentir mal, pasa a la acción y hazte cargo.

Ésta es toda la reflexión que quería presentaros. Espero que os haya gustado.

Quizás en algún momento de vuestra vida, os pueda servir como consejo útil.

Si fuera así, me alegraría de haberla escrito.

¡Un abrazo a tod@s!


Arrancando de nuevo

Hacía mucho tiempo que no publicaba ninguna entrada en este blog.

El motivo de retomarlo es bastante emocionante, al menos para mí, ya que después de unos años de inactividad como escritor, en los cuales tan solo había escrito algunos borradores de tramas para futuras novelas, he decidido retomar mi carrera con fuerza ya que arranco este mes dos proyectos literarios de gran envergadura.

LIGHTLESSNESS

El primer proyecto, Lightlessness, trata de una idea que se me ha ocurrido, basada en unos libros que yo leía cuando era pequeño. En esos libros, los capítulos estaban desordenados, y al final de cada uno de los capítulos, el lector podía elegir qué quería que hicieran los protagonistas de esas novelas juveniles. Dependiendo de la decisión, tenías que ir a un capítulo y a otro, de modo que la historia era una u otra dependiendo de qué decisiones tomara el lector del libro.

El formato que se me ha ocurrido se basa en Wattpad, una plataforma gratuita en la que los autores pueden publicar sus escritos y los lectores puedes leerlos de forma gratuita y comunicarse con ellos. De esta forma, se crea una comunidad de lectores y escritores muy interesante, en la cual los usuarios pueden compartir sus escritos así como ideas, seguirse unos a los otros, etc.

Lighlessness es una colección de relatos de terror que voy a ir improvisando sobre la marcha, en función de los comentarios que vaya recibiendo, las historias irán por unos derroteros u otros. Creo que será un ejercicio muy importante para mí, de cara a desenpolvar un poco mi habilidad para la escritura, la cual he dejado abandonada unos años, desde la publicación de mi primera novela, Polvo de estrellas.

NUEVA NOVELA

El segundo proyecto es de una evergadura aún mayor, ya que se trata ni más ni menos que de la creación de mi segunda novela, que ya tiene título pero que voy a mantener en la sombra hasta su publicación. Para dar alguna pista sobre su temática, será un thriller sobrenatural sobre baloncesto. Sé que suena como un experimento y, de hecho, lo es, ya que fusionará varios géneros como el drama deportivo, el terror y el thriller, con su correspondiente historia de amor, por supuesto. Es un proyecto que tenía en el cajón desde hacía unos cuantos años, ya que el guión llevan escrito al menos tres años, pero todavía no me había visto con fuerzas de emprender un proyecto tan agotador como es la escritura de otra novela. Bien, de este proyecto no tendréis novedades en bastante tiempo, ya que escribir una novela es algo largo y engorroso, pero estoy contento de anunciar que he decidido firmemente que este trabajo llegue a ver la luz algún día. Lo que os puedo asegurar es que se va a tratar de un trabajo muy original (ya me conocéis) y que os va a molar un montón cuando esté listo.

Nada más por ahora. Espero que estas novedades os resulten interesantes a los que sigáis mi blog, y recordaros que todos los enlaces a mis trabajos los podéis encontrar en la columnas de la derecha.

¡Un abrazo a tod@s!

domingo, 9 de marzo de 2014

Crítica a Evil Dead (2013)

Me declaro un fan del cine de Sam Raimi. Quizás no es uno de esos directores de culto cuyos truños son alabados por todos los pretenciosos y pedantes gafapastosos que ven en el cine una forma de expresión intelectual. En cierto modo puede llegar a serlo y por ello es bien conocido como el séptimo arte. Pero pienso que el cine, ante todo, es y debe ser un entretenimiento.

The Evil Dead (1981) fue el debut de Sam Raimi en el largometraje y se convirtió en uno de esos grandes clásicos del cine de terror de serie B de los años 80. La película presentaba una trama sencilla pero la cual ha calado hondo en el imaginario colectivo, ya que sentó en cierto modo las bases de un subgénero de terror que ha sido agotado hasta el hastío: un grupo de jóvenes incautos deciden pasar una noche en una cabaña solitaria en medio del bosque, siempre por algún pretexto absurdo, y son masacrados sádicamente por algún entre maligno o asesino. En el caso de The Evil Dead, la historia nos presentaba a unos alegres demonios cantarianos, los cuales podían despertar y poseer el cuerpo de los vivos tras recitar ciertos pasajes de un libro maldito encuadernado en piel humana, hallado en las ruinas de un cementerio sumerio: el Necronomicón.

La trama de la película era lo de menos: lo que realmente nos hizo disfrutar eran las muertes absurdas, el gore sin sentido y en clave de humor y, en definitiva, ese cierto aire a autoparodia que aunque no se mostraba explícitamente, aunque terminó de consolidarse en la segunda entrega de la saga: Terroríficamente muertos. Además, la fotografía y la cámara de Sam Raimi nos presentaron secuencias muy originales e imaginativas, únicamente al alcance de un verdadero genio del cine.

En esta ocasión, Raimi como productor, nos presenta un remake que, si bien no es fiel al espíritu de las originales, consigue superar las expectativas que uno espera al ver este tipo de películas, las cuales -no nos engañemos- acostumbran a ser insufribles.

Evil Dead (2013) es ante todo una película seria. Su ambientación es perfecta, el maquillaje es inmejorable -se ha prescindido de la sangre digital y se han usado los efectos especiales de antaño, que posibilitan una violencia gráfica mucho más imaginativa y divertida-, los actores aceptables y el guión sólido dentro de lo que cabe esperar en una película del género de terror. No obstante, si hay algo que se le puede objetar, es precisamente esto: es demasiado seria. Es una película de terror mainstream, tal y como he leído por aquí, y esto le hace perder la esencia de cine independiente propia de la saga.

No obstante, nos presenta una nueva historia, del mismo modo que Terroríficamente muertos presentaba una historia distinta a The Evil Dead, pero con los mismos elementos: la cabaña, los demonios y, como no, el libro. Es por ello que creo que, pese a no estar en línea con las anteriores entregas por lo ya comentado, Evil Dead (2013) se merece un sitio en la saga ya que, pese a sus defectos, se trata de una película de terror muy satisfactoria: produce tensión e intriga y sufres con los protagonistas. Y a veces uno se sorprende a sí mismo con casi treinta tacos y cerrando los ojos delante de lo que está viendo en la pantalla. ¿Qué más se puede pedir?

El remake ha hecho homenaje a las las escenas más memorables de las entregas anteriores y nos ha regalado otras nuevas que, personalmente, me han encantado. Evil Dead (2013) es terror del bueno, de ése tan violento y exagerado que no te produce angustia sino todo lo contrario: disfrutas al ver a los desdichados personajes pasando por tales aprietos y te ríes incluso pensando "¡Qué putada si me pasara a mí!". E incluso hay un par de momentos puntuales en el que el espíritu mordaz de las anteriores entregas parece asomarse, pero al final se queda en el mero intento. Y, como demérito, está el inexplicable cambio de nombre del Libro -que de Necronomicón ha pasado a llamarse Naturom Demonto- y un poco acertado desvío hacia los caminos más trillados del género de las posesiones demoníacas: la visión fantástica dentro del marco judeo-cristiano, cuyas bases sentó otra obra maestra del cine de terror: El Exorcista.

Mi impresión final es que la película no es suficientemente gamberra, pero es un trabajo de suficiente calidad dentro del género como para que su visionado no resulte una pérdida de tiempo. Y eso, en los tiempos que corren, es decir mucho. Os la recomiendo a los fans de la saga y a todo aquel que disfrute del buen cine de terror.

jueves, 27 de febrero de 2014

Amercian Horror Story: Coven

He sentido vergüenza ajena.

Sabe mal decirlo. Y es que la factoría Amercian Horror Story había alcanzado el cénit de su esplendor tras el estreno de una segunda temporada predestinada a convertirse en un clásico instantáneo. Asylum nos presentó una fascinante y ecléctica mezcla de chiclés del cine de terror que, cohesionadas mediante unas tramas que supieron mantener la tensión y el interés del espectador a lo largo de la historia, se convirtió en una de aquellas extrañas joyas de culto que triunfan en gran parte gracias al boca a boca. Oh, sí, ver American Horror Story estaba de moda por allá el 2013.

Debe ser a causa de la inercia de aquel rotundo éxito en la pequeña pantalla, que la crítica profesional ha caído tan bajo sobrevalorando inexplicablemente este despropósito de tercera temporada. Yo personalmente me niego a creer que hayan escrito su crítica sin haber visto la serie, ya que en esto consiste su trabajo. Por lo tanto, únicamente me queda la alternativa de pensar que Coven ha sido aceptada por la crítica profesional debido a eso que los psicoanalistas llaman la presión de grupo. Es decir, miedo a dar una opinión contraría a la de la mayoría, y que entonces alguien pueda pensar eso de que tú eres tonto.

Lo cierto es que esta temporada tiene casi todos los ingredientes que hicieron triunfar a Asylum. Decorados, vestimenta y puesta en escena muy cuidada. Una cámara que aporta una fotografía destacable para tratarse de una serie de televisión, aunque resulta algo torpe en las escenas de acción. Un elenco de estrellas para interpretar a los personajes de la historia. Irreverencia y falta total de complejos para mostrar escenas escabrosas y desagradables. Una historia original y de fusión de géneros. Tan sólo le ha faltado un guión.

Seguramente se realizó un storyboard para Coven. Pero no tengo tan claro que éste se terminara en su totalidad antes de empezar a rodar la temporada. Me inclino más a pensar que quizás hicieron sólo el del primer capítulo. Y luego, el resto de capítulos los definieron sobre la marcha. De ahí que no haya una línea argumental definida esta temporada. Únicamente se reflejan al terminar la serie unas cuantas ideas, de ésas estilo: "¡He tenido una idea! Ahora voy a trabajarla y a desarrollar un guión!". Pero no, se pusieron a rodar sólo con las ideas, sin haber elaborado un guión que guardara una mínima coherencia interna y dotara a la historia de algo de seridad.

Pero lo más grave de todo no creo que haya sido la falta de talento al definir una historia algo interesante o dotar a los personajes de unos centímetros, nada más, de profundidad psicológica y evolución. Lo peor ha sido la absurdidad y ridiculez extrema que han llegado a alcanzar alguna escenas que supuestamente deberían haber sido el clímax de la historia. Pero este estilo socarrón y con un sentido del humor francamente malo, que no encaja para nada con el tono de la historia -recordemos que se trata de una historia de terror que tiene que dar, al menos, un poco de mal rollo- han convertido estos momentos en situaciones autoparódicas que a mí me han dado un poco de pena. Y lo que más me entristece es que no he percibido en estas escenas una clara intención de la serie de reirse de sí misma. Es decir, mucho me temo que no eran un homenage a Evil Dead 2. Sencillamente eran malas y pretendían ser buenas. Pero fueron planificadas y ejecutadas de una forma desastrosa.

Esto suele pasar en las series de Ryan Murphy. Glee fue muy buena en su primera temporada. Luego flojeó, y la cuarta ya es que no pude acabar de verla. Francamente, no me han quedado ganas de ver la cuarta de American Horror Story. Creo que Albert Einstein dijo una vez: "No sé cómo será la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con piedras y lanzas". Yo si eso le haré caso y no apareceré por allí.

Me quedo con una nota positiva, a pesar de tal masacre televisiva, y es la cara de ángel de Taissa Farmiga. Hay que ver lo guapa que es la chica. Y yo me pregunto, una vez más: "¿Cuando harán una serie o película de terror que dé tanto mal rollo como los openings de Amercian Horror Story?".

sábado, 21 de diciembre de 2013

Rebelarse contra el statu quo

A pesar de no ser una persona que viva la política con demasiada intensidad, he notado algo que me entristece en la forma de pensar de las personas de mi generación. La mayoría de las personas con las que he hablado de temas de actualidad, a pesar de haber recibido formación universitaria y tener Internet, se han dejado engañar por la manipulación de los medios y han interiorizado algunas de las más burdas falacias confeccionadas para hacernos creer a la clase obrera que la culpa de esta espiral descendiente de pérdida de derechos que hemos estado viviendo los últimos años tiene causa justificada, y en ningún caso sospechan que la misma pueda tener algo que ver con la corrupción de la clase política y este sistema de falsa democracia que nos han vendido.

He tenido que oír de la boca de gente joven cosas como que la causa de la crisis es que "la gente ha estado tiempo viviendo por encima de sus posibilidades", cuando está claro que las raíces del problema son mucho más profundas, y que están mucho más relacionadas con los intereses de los más poderosos que con la mala gestión por parte de los pobres de su pequeño e insignificante -a nivel macroeconómico- patrimonio personal.

La gente habla de recorte de derechos sociales, de establecer un copago en la Sanidad Pública porque uno de los problemas de nuestra sociedad es que cuatro viejos vayan cada semana al médico a causa de la hipocondría natural a esa edad. Y, según ellos, esto nos está arruinando el país. Es la misma gente que habla del liberalismo económico, y de la abolición de la Seguridad Social y de la redistribución de la riqueza para un Estado próspero. La misma gente que ve muy bien que Cristiano Ronaldo cobre miles de millones de euros cada temporada por correr detrás de un balón un par de veces por semana, mientras que hay profesionales de la investigación que se han sacrificado mucho para llegar hasta ahí y luchan cada día por aportar valor verdadero a nuestra sociedad, y deben malvivir cobrando una beca miserable y viviendo con sus padres o en un cuchitril de mierda con cuatro colegas. Pero éste es el paradigma del capitalismo: el fútbol vende, la ciencia no. Es el mercado el que pone el precio.

¿Realmente ha aportado tanto Cristiano Ronaldo a vuestra vida? Porque a pesar de él yo he tenido que seguir levantándome cada mañana temprano y trabajando duro para cobrar un sueldo miserable. ¿Y todos los ricos que defraudan a Hacienda y evaden impuestos refugiándose en paraísos fiscales? ¿No tiene más impacto económico la sumarización de los suelos de los futbolistas y todo el dinero que el Estado no ha cobrado por parte de las grandes fortunas que han evadido impuestos que el hecho de que cuatro viejos vayan al médico? ¿De verdad que para arreglar lo del déficit público es necesario recortar más derechos sociales?

¿En serio que lo correcto para asegurar que las empresas tengan estabilidad financiera es abaratar el despido, hacer contratación basura y bajar el sueldo a los empleados, o hacerles contratos en prácticas ad infinitum, y seguir manteniendo o incluso engordando la nómina de los altos directivos? ¿Y lo de cargar el gasto en putas y coches de lujo a las cuentas de la empresa?

La gente pobre ha asimilado el statu quo de un modo tan profundo que es extraño encontrar a alguien que a día de hoy plantee este tipo de preguntas. Todo lo contrario, la mayoría de gente con formación, hoy en día, es liberalista. No creen en la Seguridad Social, ni en una sociedad justa. Joder, hoy en día hasta los pobres son de derechas. A eso se le llama masoquismo.

Menos mal que, a pesar del borreguismo generalizado, todavía quedan unos pocos que tienen las pelotas -no sé si pelotas o inteligencia suficiente- de ver las cosas con un poco de perspectiva y darse cuenta del gran engaño al que hemos sido sometidos. El hecho de que haya gente como José Miguel Monzón, más conocido por su nombre artístico, El Gran Wyoming, que nos deja perlas como la de "un antisistema es aquel que se atreve a privatizar la sanidad, no un manifestante", o Aleix Saló, del cual os dejo el vídeo de promoción de su último libro, Europesadilla, alguien se ha comido a la clase media, aporta un mínimo de esperanza, ya que siginifca que no todo el mundo vive en un engaño, y que quizás alguna vez sus palabras de denuncia sean escuchadas por muchos y pueda ser el inicio de un cambio importante.
Pero, en todo caso, la realidad es que nos hemos vuelto conformistas. Hemos dejado que los que tienen la sartén por el mango nos hayan ido metiendo pepinos por el culo sin rechistar. Y encima les damos la razón y les aplaudimos por ello. Guardamos opiniones en nuestro fuero interno como que en realidad nos lo merecemos, y la solución es que todavía nos metan más pepinos por el culo (es decir, que nos sigan recortando derechos sociales, por si hubo quien no entendió la metáfora). Somos ese maldito perro apaleado que cree que merece que su amo le sacuda. Y no creo que las cosas vayan, pues para luchar por un cambio hay que decirse antes dos cosas importantes:

a) no merezco esto, quiero un cambio;

b) estoy dispuesto a pelear.

Pero no, aquí viene cualquier demagogo como Artur Mas y nos convence de que la independiencia de Cataluña será la solución a todos nuestros problemas. Pero no es así, porque la lucha no es entre España y Cataluña, la lucha no es entre izquierda y derecha, la lucha no es otra que la que ha habido siempre. La lucha es entre ricos y entre pobres, la misma lucha que hizo que Luis XVI perdiera la cabeza en la guillotina en 1793.

A lo mejor la actitud que habría que adoptar frente a los ricachones mandamases que se están quedando con todo lo nuestro no es tanto la sumisión, el pasotismo y la cobardía, si no más bien la de este hombre:



«Liberté, égalité ou la mort» («Libertad, igualdad o la muerte»)

Invierte tu perspectiva.